Cómo aprende nuestro cerebro: Una explicación para los profesionales eLearning

En su libro, “El arte de cambiar el cerebro”, el Dr. James Zull sugirió cómo el famoso modelo de cuatro fases de David Kolb del ciclo de aprendizaje se puede mapear en cuatro grandes procesos cerebrales. Él creía que tener una mejor comprensión de los procesos de aprendizaje que se producen en el cerebro crea un enfoque más flexible para el aprendizaje. Esto, por tanto, nos ayuda a ser mejores estudiantes y desarrolladores de eLearning.

Para captar la sugerencia de Zull, se deben conocer primero las cuatro etapas del ciclo de aprendizaje de Kolb. Éstas son:

  • Experiencia Concreta: Obtener información 
  • Reflexión: Participar en la observación reflexiva y crear significados a partir de esa información
  • Conceptualización Abstracta: Crear nuevos conceptos, usando esos significados 
  • Aplicación: Actuar o probar las nuevas ideas

Tenga en cuenta que este es un proceso recurrente de cuatro etapas que, según el Dr. Zull, se puede asignar en cuatro procesos cerebrales diferenciados. Zull sugiere que la potencia y la duración del aprendizaje es proporcional a la cantidad de regiones del cerebro que se involucran. Aquí lo veremos con detalle:

cerebro

Primer proceso: Obtener información

La parte de recopilación de información del ciclo involucra las cortezas sensoriales: la capa externa de nuestra corteza cerebral que recibe insumos del mundo de la experiencia exterior. Es a través de estas cortezas que vemos, oímos, tocamos, olemos y probamos. Básicamente registran experiencias concretas, o las materias primas para el aprendizaje, en el cerebro.

Segundo proceso: Crear significado

Crear significado de la información a través de la reflexión es la esencia de este proceso. Básicamente, si podemos encontrar un significado en el tema que se está aprendiendo, la información puede pasar a la memoria de trabajo. Es el mismo mecanismo responsable de una solución repentina a un problema complejo. Si bien puede parecer un tanto misteriosa, hay algo concreto pasando dentro de su cerebro, mientras que sus jugos creativos comienzan a fluir.

En primer lugar, cabe decir que la reflexión necesita tiempo y espacio para pasar. Sin esto, es prácticamente imposible que los estudiantes digieran la información, busquen conexiones (conscientemente o no) e integren la información ya recibida.

Es por esto que es tan importante preparar la reflexión en los materiales de eLearning que se diseñan. Se puede mejorar significativamente la reflexión al considerar la cantidad de información y el ritmo de la entrega de dicha información. Esto da a los estudiantes el tiempo suficiente para reflexionar sobre el material y, finalmente, crear significados a partir de ella.

El tiempo de espera entre los eventos de aprendizaje para relajarse, desconectarse y dormir es crítico. Dar a los alumnos preguntas de reflexión o tareas integradoras puede aumentar aún más las oportunidades para la reflexión.

Tercer proceso: Formar abstracciones

Este proceso se produce cuando el cerebro ejecutivo del cortex prefrontal está plenamente comprometido. El alumno recibe y absorbe información y está ya listo para crear nuevo conocimiento, establecer relaciones y formar abstracciones. Así, el alumno comienza a crear significados en su propia manera. O en palabras de Zull: «cambiamos de ser los receptores de los conocimientos a los creadores de conocimiento.»

En palabras de Zull, este mismo proceso de creación de abstracciones debería animarnos a «confiar en el cerebro para pensar,» para que los alumnos aprenden a través de sus procesos naturales. En otras palabras, hay que fomentar la creación de conocimiento en lugar del consumo pasivo de contenido; esto dará lugar a un aprendizaje más duradero (Richland, Bjork, Finley y Linn, 2005).

Cuarto proceso: Pruebas activas

Las pruebas activas o el probar lo que se ha aprendido implica el uso de la corteza motora. Esta es la parte del cerebro que convierte lo abstracto (las ideas mentales) en acciones (eventos físicos) después de que el cerebro haya interpretado la experiencia a través de la reflexión y el significado construido. En este punto, el cerebro utiliza los conceptos creados como guías para las pruebas activas o experimentación.

La prueba activa puede manifestarse de varias maneras, como la lectura de otro libro relacionado con el tema, explicar o discutir una lección anterior con un compañero, buscar temas relacionados con la lección en línea, buscar opiniones de personas que saben más sobre el tema y  poner en práctica lo que se ha aprendido en el trabajo.

El aprendizaje es un proceso real y recurrente que ocurre dentro del cerebro. No hay nada de misterioso en ello. De hecho, si se cava lo suficientemente profundo para comprender los fundamentos de cómo aprende el cerebro, se puede aumentar drásticamente la eficacia de un material. Lea cualquier libro que pueda sobre el tema. Sin embargo, si tiene en cuenta estos cuatro procesos ya es un buen comienzo. Si nosotros, como profesionales de eLearning, tenemos la esperanza de cambiar el comportamiento y el rendimiento, se necesita verdaderamente culminar el ciclo. 

Fuente: SHIFT

Maestro21.org

¿Cómo lee nuestro Cerebro?

Nuestro cerebro no está cableado para leer. La lengua escrita es un invento. Un invento que, en las palabras del poeta Francisco de Quevedo, nos permite: “escuchar con los ojos a los muertos”. Y en el Siglo XXI, la habilidad para comprender lo que leemos se ha convertido en la competencia académica y laboral más básica de todas. Si nuestros estudiantes no comprenden lo que leen, es  poco lo que se puede hacer para mejorar su desempeño en el resto de áreas del conocimiento como las matemáticas, las ciencias naturales y sociales. Los estudiantes tienen que aprender bien a leer para después poder leer para aprender.

La lengua escrita es una invención más o menos reciente que, básicamente, consiste en la transcripción codificada, aunque imprecisa, de nuestro lenguaje oral. Y no es sólo un invento nuevo; es un invento que pocas civilizaciones lograron. Aunque todos los grupos humanos tienen un lenguaje oral, solo unos pocos lograron codificarlo en un sistema escrito (unos 200 de unos 6.000 lenguajes). La evidencia arqueológica muestra que los primeros en lograrlo fueron los Sumerios y, luego, los Egipcios y los Babilonios (entre 3200 y 2400 AC). En las Américas, la única cultura precolombina que desarrolló un sistema escrito completo fue la de los Mayas, entre 200 y 300 AC (hallazgos recientes apuntan a que pudo ser antes).

El lenguaje oral, por el contrario, está en nuestro ADN. Nacimos para hablar; es “instintivo”. Este “instinto del lenguaje”, según Pinker, es una exitosa adaptación biológica que quedó genéticamente codificada en nuestro cerebro y que solo se ha descubierto en nuestra subespecie, homo sapiens. Los expertos estiman que surgió hace unos 150.000 años en un grupo de homínidos que habitaban en el este africano y que luego se esparcieron por el resto de la tierra.

Aprender a leer conlleva lo que Stanislas Dehaene, un neuro-cientista cognitivo francés, denomina “reciclaje neuronal”. Esto consiste en un proceso mediante el cual amplias áreas de nuestro cerebro comienzan a realizar funciones para las cuales no evolucionaron.

Nuestro cerebro, al nacer, no cuenta con áreas o circuitos neuronales específicamente dedicados a la lectura; aprender a leer altera la arquitectura cerebral y genera nuevas conexiones en áreas que, antes del aprendizaje de esta nueva habilidad, no se comunicaban.

CEREBRO-MANOSEl cerebro utiliza un complejo entramado de circuitos para leer, ubicados en su mayoría en el hemisferio izquierdo. El proceso de lectura comienza en el lóbulo occipital, área encargada  de reconocer los estímulos visuales, como las caras y las formas. Allí se dan los primeros grandes cambios neuronales, pues la corteza visual se especializa aún más y se vuelve más precisa para poder reconocer las letras. La información visual continua luego a un área queDehaene denomina “la caja de las letras”, en la que se concentra el conocimiento de las letras aprendidas. De este punto el estímulo viaja a, cuando menos, dos redes neuronales: una que va al significado de la palabra, y otra a la pronunciación y la articulación. Leer consiste en reconocer las letras y como se combinan en palabras y, luego, cómo se conectan con los sonidos que producen y su significado. Es así como leer no es únicamente un proceso visual, como se creyera en algún momento. Es también un proceso auditivo.  Quevedo tenía razón. Literalmente, “escuchamos con los ojos a los muertos.”

Un cambio importante que se da en el cerebro es en la “la caja de letras”, un área que se activa solamente en las personas que saben leer. Y se activa, además, solo para aquellas letras que uno reconoce como propias de su lenguaje. Dehaene explica que, por ejemplo, esta área del cerebro no se activará cuando una persona que solo lee en español, “lee” grafías de otros idiomas que desconoce, como Coreano. En el siguiente diagrama, Dehaeneexplica cómo se interrelacionan, bidireccionalmente, las áreas del cerebro encargadas del lenguaje oral y del reconocimiento de estímulos visuales. Las áreas verdes y anaranjadas ya existen en el cerebro de los niños que aún no saben leer, y son utilizadas para el lenguaje oral. El aprendizaje de la lectura consiste entonces en lograr conexiones bidireccionales entre las áreas del lenguaje oral y las áreas a cargo del procesamiento visual.

Brain-Spanish

Pueden encontrar una excelente explicación sobre el tema del propio Stanislas Dehaene en el video  “Cómo el cerebro aprende a leer”. Dehaene es profesor de sicología cognitiva experimental del College de France y es uno de los expertos más reconocidos en su campo. La presentación sólo está en inglés, desafortunadamente. Como fuente bibliográfica les recomiendo el libro “Reading in the Brain” (2009) del mismo autor, también disponible en francés como “Les Neurones de la Lecture” (2007). Según me han informado, Siglo XXI Editores (Argentina), está próximo a publicar la traducción al español en 2014. También les recomiendo el libro “El Instinto del Lenguaje” (The Language Instinct) de Steven Pinker, que ofrece una explicación magistral sobre la evolución del lenguaje y el lenguaje como instinto humano.

Ahora que sabemos cómo nuestro cerebro aprende a leer, ¿hay algún método o métodos para la enseñanza de la lectura que sean más efectivos? ¿Hay alguno que no lo sea? ¿Qué métodos se utilizan en nuestras aulas de clase? ¿Toman en cuenta lo que sabemos del cerebro humano sobre cómo se aprende a leer? ¿Qué países están cambiando sus currículos con base en lo que hoy sabemos del cerebro lector?

Las respuestas de estas preguntas serán motivo de nuestra siguiente entrega. Sin embargo, quiero dejar un pequeño adelanto: Costa Rica es uno de los primeros países en la región que ha modificado su currículo para la enseñanza de la lectoescritura en los primeros grados. Bajo el liderazgo delMinistro Leonardo Garnier, el Consejo Superior de Educación Pública aprobó una de las más importantes reformas en la enseñanza del Español para los tres primeros grados de primaria, basados en los últimos descubrimientos sobre cómo el cerebro aprende a leer.

El la Web del DR. NSE. Carlos A. Logatt Grabner encontramos que 

La escritura tiene aproximadamente 5000 años de existencia y este tiempo es, desde el punto de vista de la evolución, demasiado corto como para permitir que nuestro cerebro haya mutado para adaptarse a esta nueva necesidad de leer y escribir.

Una posible solución a este enigma es considerar que las letras que conforman las palabras de los diferentes idiomas han evolucionado para acomodarse a condiciones o cualidades ya presentes en nuestra biología.

Esta propuesta parece ser correcta, según Mark Changizi, neurobiólogo evolutivo e investigador del departamento de ciencias cognitivas del Instituto Politécnico Rensselaer, para quien los sistemas de escritura desarrollados en toda la historia de la humanidad se sustentan en el mismo conjunto de formas básicas.

Estudios realizados en monos macacos demostraron que estos presentan neuronas en su sistema visual que ya son capaces de detectar estas formas que se presentan habitualmente en el mundo natural.

Nosotros sólo reciclamos estas formas y el área correspondiente de la corteza cerebral (capa de neuronas que recubre la superficie externa del cerebro) encargada de su detección para convertirlas en símbolos con los que construimos los diferentes idiomas.

Algunos ejemplos de formas presentes en el mundo natural que se correlacionan con letras son:

La letra S con los meandros (curvas) de un río.

La letra Y con las bifurcaciones de las ramas.

La letra O con la luna.

La V con pájaros volando.

La P con un caracol.

La X con dos palmeras cruzadas.

Por ello, en el aprendizaje de la lectoescritura el cerebro no es una tabla raza como se consideraba antes, sino que recicla circuitos neuronales presentes con anterioridad.

Lo fascinante es que esta área cerebral es la misma que se enciende, sin importar cual sea el idioma que se aprenda (inglés, español, hebreo, chino, latín, etc.) o hayamos aprendido a leer por métodos fonológicos o holísticos.

En personas analfabetas, se pudo comprobar que esta área antes se especializaba en el reconocimiento de rostros, objetos y escenas con independencia de la iluminación presente.

Esta región ha sido bautizada con el nombre de “área visual de la forma de la palabra” (VWFA del inglés Visual Word Form Area) y es la que siempre se activa cuando leemos; se ubica en la base del lóbulo temporal del hemisferio izquierdo.

Los niños aprenden a leer con mayor facilidad si se les enseña letra por letra que si se hace por medio de palabras completas, pues sus cerebros se hallan equipados para reconocer ciertas formas naturales elementales por separado y no integrando un conjunto mayor.

Áreas cerebrales implicadas en la lectura:

En su libro Las neuronas de la lectura, Stanislas Dehaene, del colegio de Francia en París, indica cuáles son las áreas cerebrales implicadas en la lectura.

Cuando vemos un texto, se enciende primero la corteza visual, ubicada en el lóbulo occipital. Luego hay que identificar las letras encadenadas; para ello se activa una zona ubicada en la frontera entre las corteza occipital e inferotemporal (área de asociación) que es el área especializada en palabras escritas.

La información toma luego dos caminos:

  1. Hacia el lóbulo temporal superior izquierdo en donde se traducirán las palabras en sonidos.
  2. Hacia el lóbulo temporal medial izquierdo en donde en donde se decodificará el significado de un vocablo.

El área de Broca, además de encargarse del habla, se halla también implicada en el análisis de oraciones  complejas.

hemisferio-izquierdo

En consecuencia, los métodos de enseñanza de la lectoescritura deberían tener en cuenta estas nuevas investigaciones de las neurociencias.

Por ello, en el aprendizaje de la lectura debería dejarse de utilizar el método holístico que enseña a través de palabras completas y en su lugar usar fonemas (sonidos) y grafemas (letras). Pues este método es el que mejor guarda correlación con el modo que tiene el cerebro de reconocer palabras escritas. El cerebro para leer una palabra la descompone en las letras que la integran, pero no de forma secuencial, sino en paralelo y a gran velocidad, algo que crea en nosotros la ilusión de que leemos la palabra en forma completa.

Secuencial:

como-lee-nuestro-cerebro1

Paralelo:

como-lee-nuestro-cerebro2

La lectura holística incluso podría ser perjudicial, ya que reorientaría el aprendizaje hacia el hemisferio derecho en una región que es simétrica al área ubicada en le hemisferios izquierdo, pero que es inadecuada para llevar a cabo esta función dificultando así el aprendizaje.

En la actualidad, los métodos didácticos apuntan en todos los casos hacia la superioridad de las técnicas basadas en grafemas y fonemas.

En los adultos la lectura se ha vuelto tan automática que nos pasa desapercibida la increíble actividad que nuestros cerebros están realizando. Sin embargo, si nos detenemos a observar a los niños mientras aprender a leer, es conmovedor ver la emoción que reflejan cada vez que logran descifrar una palabra nueva, siendo ellos los mejores testimonios de la maravillosa neuroplasticidad de nuestro cerebro que nos lleva a que podamos leer.

Fuente:  Asociación Educar y Blogs.iadb.org

BrainBox, juegos y problemas de lógica para poner a punto el cerebro

BrainBox es un excelente sitio web que recopila juegos, ilusiones ópticas, problemas matemáticos, acertijos y otros recursos para ejercitar el cerebro y mantenerlo joven

Ejercita la mente con juegos de acertijos y adivinanza y problemas de lógica

BrainBox-juegos-cerebroNo está nada mal que cultives tu cuerpo entrenando a tope en el gimnasio un par de veces a la semana. Hacer ejercicio con regularidad provee enormes beneficios para la salud, entre ellos prevenir la aparición y el desarrollo de enfermedades cardíacas y trastornos metabólicos. El deporte nos ayuda a perder peso y alivia los síntomas de la depresión y la ansiedad. Si controlas tu ingesta calórica y te ejercitas al menos durante 30 minutos al día, te sentirás más a gusto con tu físico y recuperarás la confianza en ti mismo.

Mantener la mente en forma es tan importante como realizar cualquier actividad que requiera esfuerzo físico y nos aleje del sedentarismo. Al fin y al cabo, el cerebro se puede considerar un músculo más que necesita estimulación y entrenamiento para rendir al máximo y mantenerse joven conforme vamos cumpliendo años. Esta fascinante –aunque imperfecta– máquina es capaz de gestionar las actividades voluntarias e involuntarias del organismo. Actúa de director de orquesta controlando y e indicando al resto cómo funcionar.

Esculpe tu figura y quema calorías, pero no te olvides de entrenar la mente y evitar que el cerebro se deteriore con pasatiempos, puzles, rompecabezas y ejercicios neuróbicos. Del mismo modo que la práctica deportiva ayuda a conseguir y mantener un cuerpo atlético y definido, es posible mejorar la actividad cerebral con desafíos que ponen a prueba nuestras capacidades matemáticas, visuales, verbales o espaciales.

En BrainBox encontrarás una amplia selección de juegos, acertijos, problemas lógicos y matemáticos, ilusiones ópticas y otros recursos para que nuestro cerebro espabile y no envejezca tan pronto. Puedes filtrar los juegos por tres niveles de dificultad, según la caña que quieras darle a tus neuronas: fácil, medio y difícil.

BrainBox entretiene y le quita las telarañas a los cerebros que corren el riesgo de oxidarse.

Fuente:http://recursosenweb.com/brainbox-juegos-y-problemas-de-logica-para-poner-punto-el-cerebro/

www.Maestro21.org

Científicos lograron comunicar directamente dos cerebros humanos a través de Internet

cerebro_conexión

Un científico le envió a otro la instrucción de mover el dedo índice como si presionara un botón.

Un equipo de científicos de la Universidad de Washington aseguraron ser los primeros en realizar una comunicación directa entre dos cerebros humanos, lo que antes se había logrado realizar entre ratas, y entre un humano y una rata.

«El experimento es una prueba de concepto de que tenemos la tecnología necesaria para realizar ingeniería inversa en las señales del cerebro, y transmitirla a otro cerebro a través de un computador«, aseguró Chantel Prat, una de los científicos del equipo que desarrolló el proyecto.

Rajesh Rao y Andrea Stocco fueron los voluntarios para el experimento (y miembros del equipo de científicos). Rao observaba la pantalla de un computador donde jugaba un videojuego bastante simple. Cuando debía disparar a un objetivo, se imaginó moviendo su mano derecha — sin efectivamente moverla — para que así el cursor del videojuego presionara el botón para disparar.

La señal viajó por Internet y cuando la recibió Stocco, movió involuntariamente su dedo índice de la mano derecha para presionar la barra de espacio de un teclado. El científico describió la sensación de mover involuntariamente su mano como si fuera un tic nervioso.

Experimento_Cerebro

«Hoy en día la única forma de transmitir información de un cerebro a otro es a través de las palabras«, aseguró Prat. La científica afirmó que con los avances en la neurociencia y las ciencias de la computación, eventualmente las personas podrían transferir la información para volar un aeroplano o aprender kung-fu de una forma no invasiva entre dos cerebros.

Puedes imaginar todas esas complejas habilidades mecánicas, que son difíciles de verbalizar, como una simple cadena de procedimientos«

Fuente:http://www.fayerwayer.com/2013/08/cientificos-lograron-comunicar-directamente-dos-cerebros-humanos-a-traves-de-internet/

www.Maestro21.org

Para un cerebro sano: Leer, escribir, ir al teatro, jugar al ajedrez y visitar bibliotecas

Mantener el cerebro ocupado en edades avanzadas da «resultados positivos»

Según un nuevo estudio, estas actividades pueden preservar la integridad estructural en el cerebro de las personas mayores.La frecuencia de la actividad cognitiva se relaciona con mayores valores de difusión de anisotropía (cómo moléculas de agua se mueven en el cerebro).

 El cerebro también pide gimnasia. Hay actividades específicas que son tan beneficiosas para nuestra mente como el ejercicio físico moderado lo es para nuestro cuerpo. Un estudio norteamericano aconseja cinco labores concretas: leer, escribir, ajedrez, teatro y bibliotecas.

Según un nuevo estudio presentado en la reunión anual de la Sociedad Radiológica de Norteamérica  (RSNA, en sus siglas en inglés), leer el periódico, escribir cartas, visitar una biblioteca, asistir a una obra de teatro o jugar a las damas o al ajedrez, pueden preservar la integridad estructural en el cerebro de las personas mayores.

Mantener el cerebro ocupado en edades avanzadas da «resultados positivos»Los investigadores, dirigidos por el doctor Konstantinos Arfanakis, del Centro Médico Universitario Rush  (Estados Unidos), analizaron qué efecto podría tener la función cognitiva al final de la vida en la materia blanca del cerebro, que se compone de fibras nerviosas o axones que transmiten la información por todo el cerebro.

El estudio incluyó a 152 participantes de avanzada edad, con una media de 81 años. Los participantes no tenían demencia o tan sólo deterioro cognitivo leve y los investigadores les pidieron que calificaran, en una escala de 1 a 5, la frecuencia con la que participaron en una serie de actividades mentales durante el último año, como leer periódicos y revistas, escribir cartas y jugar a las cartas y juegos de mesa.

Anisotropía del cerebro

El análisis de los datos de imágenes por resonancia magnética (IMR), anatómicos y de tensor de difusión (DTI) reveló una asociación significativa entre la frecuencia de la actividad cognitiva en ancianos y mayores valores de difusión de anisotropía en el cerebro (una medida de cómo las moléculas de agua se mueven a través del cerebro).

«Varias áreas en todo el cerebro, incluso en regiones muy importantes para la cognición, mostraron una mayor integridad microestructural con más actividad cognitiva frecuente en la edad avanzada», explica el doctor.

A la vista de su estudio, Arfanakis recomienda mantener el cerebro ocupado cuando alcanzamos una edad avanzada porque proporciona «resultados positivos».

Maestro21.org

 

Confirmado: El cerebro de Albert Einstein sí era diferente

El cerebro de Albert Einstein, con una masa de 1.230 gramos, no era mayor que el de un hombre adulto normal. Sin embargo, el análisis de 14 fotos tomadas luego de su muerte revela que estaba estructurado de un modo distinto.

Investigadores explican que el cerebro del famoso físico presenta características distintas al resto de personas.

«El cerebro de Einstein tenía un córtex prefrontal extraordinario, lo que pudo contribuir a sus excepcionales capacidades cognitivas», escriben los autores de la investigación en la revista Brain, que el viernes presentaron sus resultados.

Los investigadores, dirigidos por la antropóloga Dean Falk, de la Universidad del Estado de Florida (EE.UU.), también descubrieron anomalías en los lóbulos parietales, situados a ambos lados del cerebro sobre las orejas.

El estudio del cerebro de Einstein se inició tras su muerte en 1955 cuando el patólogo Thomas Harvey lo fotografió desde distintos ángulos antes de cortarlo en 240 trozos para poderlo estudiar.

En el 2010, tres años después de la muerte de Harvey, sus herederos donaron el material que le quedaba de Einstein al Museo Nacional de Salud y Medicina que el ejército de Estados Unidos tiene en Maryland. Entre este material se encuentran las 14 fotos recientemente analizadas.

Albert Einstein es ampliamente considerado un genio, pero ¿cómo llegó a serlo? Muchos investigadores han asumido que debió de tener un cerebro muy especial para llegar a elaborar la Teoría de la Relatividad y otras perspectivas impresionantes que forman la base de la Física moderna. Un estudio de 14 fotografías recientemente descubiertas del cerebro de Einstein, que fue preservado para su estudio, llega a la conclusión de que era de hecho muy inusual en muchos aspectos. Pero los investigadores todavía no saben exactamente cómo los dobleces adicionales del cerebro y circunvoluciones se tradujeron en las capacidades asombrosas de Einstein.

Una de las fotografías inéditas.

La historia del cerebro de Einstein es una larga saga que comenzó en 1955, cuando el físico ganador del Premio Nobel murió en Princeton, Nueva Jersey, a los 76 años. Su hijo Hans Albert y el albacea, Otto Nathan, dieron permiso al patólogo Thomas Harvey de preservar el cerebro para su estudio científico. Harvey lofotografió y lo cortó en 240 bloques, los cuales protegió con una resina. Cortó los bloques en unas dos mil secciones delgadas para su estudio microscópico y en los años siguientes distribuyó diapositivas y fotografías microscópicas a 18 investigadores de todo el mundo. Con la excepción de las diapositivas que Harvey guardó para sí, nadie está seguro de dónde quedaron las repartidas y muchas se han perdido conforme los investigadores se retiraron o murieron.

Sólo se publicaron seis estudios revisados por sus colegas. Sí se encontraron características interesantes en el cerebro de Einstein, incluyendo una mayor densidad de neuronas y una proporción más alta de lo normal de células gliales (que ayudan a las neuronas a transmitir los impulsos nerviosos). Dos estudios de anatomía –incluyendo uno publicado en 2009 por el antropólogo Dean Falk, de la Universidad Estatal de Florida en Tallahassee– encontraron que los lóbulos parietales, posiblemente ligados a su capacidad para conceptualizar problemas de Física, tenían un patrón inusual de surcos y crestas.

Pero el estudio de Falk se basó en sólo un puñado de fotografías que le dio Harvey, quien murió en 2007. En 2010, los herederos de Harvey transfirieron todos sus materiales al Museo Nacional del Ejército de EE.UU. de Salud y Medicina (NMHM), en Silver Spring, Maryland. Para el nuevo estudio, publicado en la revista Brain, Falk se asoció con el neurólogo Federico Lepore y la directora del museo, Adrianne Noe, para analizar 14 fotografías de la colección de Harvey, que nunca antes se habían hecho públicas. El documento incluye una «hoja de ruta» elaborada por Harvey que relaciona las fotografías con los 240 bloques y las diapositivas microscópicas, con la esperanza de que otros científicos los utilizaran para hacer el seguimiento de la investigación.

El equipo comparó el cerebro de Einstein con los de 85 personas descritos en estudios científicos y encontraron que el gran físico sí tenía algo especial entre las orejas. Aunque el cerebro, que pesa 1230 gramos, es sólo de tamaño medio, pero varias regiones cuentan con circunvoluciones y pliegues adicionales raros. Por ejemplo, las regiones en el lado izquierdo (que facilitan la percepción sensorial y el control motor de cara y lengua) son mucho más grandes que el promedio, y la corteza prefrontal (ligada a la planificación, la atención y la perseverancia frente a retos) tiene mayor extensión.

«En cada lóbulo» (incluyendo los frontales, parietales y occipitales) «hay regiones excepcionalmente complicadas en sus circunvoluciones», dice Falk. En cuanto a las áreas ampliadas vinculadas a la cara y la lengua, Falk cree que se relacionan con la famosa cita de Einstein de que su pensamiento era a menudo «muscular» en lugar de verbal. Aunque este comentario se interpreta generalmente como una metáfora de sus experiencias subjetivas al pensar en el universo», puede ser que Einstein usara la corteza motora de manera extraordinaria», vinculada a la conceptualización abstracta, dice Falk.

Albert Galaburda, un neurocientífico de la Universidad de Harvard, considera que «lo bueno de este trabajo es que da a conocer toda la anatomía del cerebro de Einstein en gran detalle.» Sin embargo, añade Galaburda, el estudio plantea «cuestiones muy importantes para las que todavía no tenemos respuesta.» Entre ellas, está por ver si Einstein comenzó con un cerebro especial que lo predispuso a ser un gran físico, o si el estudio de la física causó que ciertas partes de su cerebro se expandieran. El genio de Einstein, especula Galaburda, probablemente se debió a «una combinación de un cerebro especial y el ambiente» y por eso los investigadores ahora tratarán de compararlo  con los de otros físicos talentosos para ver si sus características eran únicas o también se observan en otros científicos.

Falk supone que tanto la naturaleza como la educación fueron decisivas, pues los padres de Einstein eran «muy enriquecedores» y lo animaron a ser independiente y creativo, no sólo en la ciencia sino en la música; le pagaron clases de piano y violín (en 2009, Falk publicó que una región del cerebro relacionada con el talento musical estaba muy desarrollada en Einstein).

«Einstein programó su propio cerebro», dice Falk, quien agregó que cuando el campo de la Física estaba maduro para nuevas ideas, «tenía el cerebro que se precisaba en el lugar preciso en el momento preciso».

www.Maestro21.org