10 formas de utilizar WhatsApp en la Escuela

Puedes encontrar diversas razones para no utilizar tecnología o aplicaciones en la escuela, sin embargo quiero compartirte lo que según experiencia propia se consolida en ventajas sustanciales respecto a la no aplicación de esta herramienta en la educación.

 

1.    Gestiones de  grupo.

Podemos usar esta aplicación para compartir no solo nuestros sentimientos, sino también situaciones de coordinación que no necesariamente se realizan por correo electrónico, por ejemplo en ves de enviar un mensaje uno a uno, pudo enviar un recordatorio de una reunión a todos mis colegas del área, en un grupo de WhatsApp y verificar si lo leyeron o no.

 

2.    Periodismo Escolar

 

Una sugerencia es que los estudiantes repliquen y compartan a través de la aplicación  actividades, lecturas, dinámicas, juegos, compartir vocabulario, información, páginas web, materiales, etc. con los compañeros y el profesorado.

Y el gestor de esta lista de distribución o grupo podría ser tarea del Municipio Escolar.

 

3.    Compartir apuntes de clase (Constructivismo)

billionphotos-1885645Si bien tenemos aplicaciones como Onenote, Evernote o Google Keep, (para tomar notas) podemos sacar partido a esta aplicación registrando en video o en foto, los apuntes de la pizarra (digital o no) e ir registrándolas como una memoria interna de los acontecimientos de nuestra aula, sección, o de todo un grado, además de compartir material educativo multimedia entre la comunidad educativa

 

4.    Mensajería institucional

billionphotos-1651907En toda institución educativa hay un área que se encarga de la comunicación con los padres o tutores de los menores y si bien lo podría realizar en grupos de contactos en mi Smartphone (Android, Apple o Windows) WhatsApp también me ayuda a enviar con el menor esfuerzo posible un cantidad limitada de mensajes, por ejemplo a los padres de una sección, o un grado, indicándoles los acuerdos de una reunión de padres, un recordatorio, o algo tan importante como desearles un buen día.

Pero sólo sería para enviar mensajes oficiales siempre que el 100% de usuarios utilice esta aplicación, de lo contrario tendría que buscarse un canal adicional.

 

5.    Debates (Pensamiento Crítico)

Llevar a cabo debates o foros en pequeños equipos o con un grupo particular, utilizando la función grupo entre estudiantes, profesores y estudiantes profesores.

6.    Niveles de Alerta

Es posible notificar ausencias, retrasos o  solicitar tutorías.  También es útil como vehículo para informar de otros aspectos más personales y anticipar ciertos problemas en el aula (problemas de relación con el grupo, falta de competencia en la lengua, Bull ying, etc.)

7.    Aumenta la motivación.

billionphotos-1647907 (2)Portafolio y Red social de las actividades cocurriculares, actividades entre casas, mañanas deportivas, tardes de cine, visitas, excursiones, fiestas, etc. Fotos de actividades y dinámicas de aula o vídeos de presentación de trabajos orales, todo esto nos  puede servir como portafolio de grupo en el que se recojan todas  las acciones y tareas  que hemos realizado durante un curso. Además,  nos puede servir como soporte final para muchas tareas de aula.

8.    Acercamiento de la Comunidad Educativa

Siempre el estudiante tiene algo que contar al director de Colegio, o a sus auxiliares, monitores, tutores, etc. Abrir un canal serio de comunicación con sus autoridades podría darnos señales buenas o activar nuestras alertas (punto 6)

9.    Desarrollo de Comunicación Escrita

billionphotos-1667343 (1)Expresamos mejor una idea cuando la escribimos, porque requiere mayor procesamiento de la información que vamos a proporcionar, podría ser una buena práctica siempre que respetemos también la normas ortográficas.

10.   Comunicación Sincrónica

Con WhatsApp nos comunicamos no sólo con mensajes de texto, además con emoticonos, fotos, videos, y audios que registremos nosotros mismos. Y recuerden que el envío es gratuito si el dispositivo móvil está conectado a Wi-fi y también algunos proveedores promocionan este servicio gratuito en diversos países.

 

y tú ¿Cómo utilizas WhatsApp en tu comunidad educativa?

 

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“La tecnología permitirá que los universitarios construyan sus títulos con partes de asignaturas”

Asesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts, el científico canadiense experto en informática Eric Grimson (Estevan,1953) ha impulsado desde una de las instituciones de educación superior con más prestigio de mundo los denominados cursos MOOC, siglas en inglés de Masive Open Online Course (cursos masivos abiertos). Grimson habla de cómo la tecnología va a revolucionar en un futuro próximo la educación mucho más de lo que imaginamos. Desde la forma de acercase el profesor al alumno hasta la programación de los propios títulos oficiales para introducir contenidos online. Con un objetivo en el horizonte: que sea totalmente personalizada y cada vez más eficaz. Es decir, una educación que miraría más hacia lo que al final sabe el titulado y no tanto en qué título o incluso dónde ha estudiado. Grimson ha impartido una conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid, centro que va a implantar un programa de cursos MOOC, junto a la Carlos III, en el que participará la Escuela de Periodismo UAM/EL PAÍS. El MIT ofrece una veintena de estos cursos abiertos, por los que han pasado tres millones de estudiantes desde que sacaron los primeros, en 2012, explica Grimson. La apuesta de este centro puntero por este tipo de formación se ha traducido en una inversión de 30 millones de dólares (25 millones de euros) en crear la plataforma para ponerlos en marcha y de siete más (5,7, de euros) en cada curso nuevo que ofrecen.

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Pregunta. ¿Cuál es la principal característica que diferencia los MOOC del resto de los cursos online?

Respuesta. Hace una década, muchos cursos online consistían únicamente en un programa de lecciones, no había interacción, nifeedback… Cuando los MOOC han empezado realmente a ser exitosos ha sido cuando los estudiantes podían resolver problemas, responder preguntas, y realmente comprobar cómo avanzaba su aprendizaje. En la actualidad, los MOOCS pueden responder preguntas y a gran variedad de cuestiones, pueden ser de matemáticas o sobre cómo escribir códigos informáticos, y tienen unfeedback al instante. En los cursos online tradicionales no pueden hacer eso. Esa es la gran diferencia. Esa cualidad de que el estudiante pueda recibir una respuesta inmediata esté donde esté del mundo es el mayor valor de estos cursos.

«El mayor paso que se va a dar, que ya ha empezado, es que muchas universidades van a cambiar sus títulos para adoptar las ventajas de las herramientas online,  lo que hará los grados más personalizados»

P. Pero el título que se da en estos cursos no es el mismo que se da en el curso presencial de esos mismos centros de prestigio, como el MIT, Harvard…

R. Esa es una cuestión importante. Nosotros dejamos esa decisión a cada universidad. Pero el MIT no ofrece un título en sus cursos online. Damos a los alumnos de los MOOC un diploma que certifica que han completo el curso, pero no un título. La razón es que pensamos que el título debe ser fruto de un aprendizaje que implique unas, la interacción con los profesores, con los otros estudiantes, etcétera.

P. ¿Realmente logran estos cursos online hacer que el acceso a la educación sea más democrático, como señalaba su filosofía cuando se crearon hace seis años?

R. Eso lo deciden las compañías, pero hemos visto que muchos estudiantes nos han asegurado que les ha servido para encontrar trabajo.

P. ¿Y qué opina usted de que sea así?

R. Creo que se pueden ver muchas universidades que han cambiado a un modelo en el que sí dan un título con cursos online, pero MIT probablemente no debería hacerlo porque creemos que una parte de nuestra educación tiene que ver con acudir al campus con otros estudiantes, con todo lo que eso implica, y eso es difícil de haceronline. La Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos, acaba de empezar a ofrecer algún título.

Sería muy útil trasladar el modelo de los MOOCS a algunas partes de la educación primaria y secundaria, especialmente para formar o actualizar los conocimientos de los profesores en algunas materias»

P. Un aspecto que está en los genes de los MOOCS es el objetivo de hacer que el acceso a la educación sea más democrático. ¿Cree que lo han conseguido?

R. Sí. Le pongo un ejemplo. Puse en marcha un MOOC sobre introducción a la informática, se ofreció cuatro veces y se apuntaron 250.000 personas de todos los países del mundo, menos tres. Si estudiantes que están Mongolia, en India o en Bulgaria pueden realizar un curso de MIT, eso es algo realmente bueno. Y es en gran medida la razón por la que los hacemos. Hay muchos jóvenes brillantes alrededor del mundo que nunca tendrán la oportunidad de asistir a una buena universidad estadounidense porque no tenemos la capacidad para ello. Pero si podemos darles la oportunidad de tener la experiencia que realizar un curso de MIT, es estupendo. Para la democratización de la educación esto es importante.

P. ¿Cómo verifican que los estudiantes apuntados están realmente siguiendo el curso y que han alcanzado el nivel de aprendizaje exigido para darles el diploma?

R. Es un aspecto muy importante. Estamos buscando diferentes maneras de hacerlo. Una de ellas es que pedimos a los alumnos que acudan a un lugar concreto a realizar el examen, en Estados Unidos tenemos la prueba denominada SAT, y hay centros por todo el mundo en los que se puede hacer, por lo que estamos usando ese sistema. Muchas empresas de tecnología son ya capaces de verificar identidades con un sistema de reconocimiento facial o de iris, quizás utilicemos este sistema en un futuro cercano.

P. Usted ha mencionado en diversas ocasiones que existe el peligro de que los gobiernos usen este tipo de cursos online para abaratar el gasto en educación en Estados Unidos.

«Los MOOCS pueden responder preguntas y a gran variedad de cuestiones, pueden ser de matemáticas o sobre cómo escribir códigos informáticos, y tienen unfeedback al instante. En los cursos ‘online’tradicionales no pueden hacer eso. Esa es la gran diferencia»

R. Hay una preocupación con el coste de la educación y muchas personas han insinuado que los MOOCS pueden ser una manera de abaratar la educación. Pero un ejemplo son los centros en los que estudian adolescentes que han obtenido bajas y los que se usan MOOCS para dar una educación de más calidad y ayudar a los profesores, tienen una formación mejor por lo que pagan. Pero sobre si los MOOCS harán que la educación sea más barata, aún lo no sabemos, tendremos que ver cómo evoluciona todo esto en el futuro.

P. ¿Sería útil trasladar el modelo de los MOOCS a algunas partes de la educación primaria y secundaria?

R. Totalmente. Y ya lo estamos viendo en algunas partes de Estados Unidos. En algunos Estados se están impartiendo ya decenas de clases en los centros de secundaria en las que se utilizan los MOOCS, y van en aumento, pero no solo para enseñar a los alumnos sino también a los profesores. Hay un programa, por ejemplo, de lenguaje informático, llamado Scracht, diseñado para niños pequeños, que usan unos cinco millones de niños en el mundo. Pero muchos docentes de los colegios de primaria no se sienten cómodos utilizando este programa porque no lo han estudiado. Entonces, Harvard y el MIT han creado un curso para profesores sobre cómo enseñar usando Scracht. Muchas universidades en Estados Unidos están pensando cómo diseñan materiales para profesores de colegios de pequeñas poblaciones que les permitan estudiar online cómo impartir nuevas asignaturas o que les permitan actualizar sus conocimientos adquiridos hace 10 o 20 años. Creo que los MOOCS van a cambiar la forma en la que los profesores estudian las asignaturas que imparten.

P. ¿Cuál va a ser el siguiente paso que puede dar la tecnología para la educación?

R. Creo que el mayor paso que se va a dar, que ya ha empezado, es que muchas universidades van a cambiar sus títulos para adoptar las ventajas de las herramientas online pero también las ventajas de hacer los grados más personalizados. Esto podría permitir que los estudiantes en el futuro dijeran ‘voy a coger un tercio de esta clase y la mitad de esta otra’, lo que va a ser un desafío para las universidades, pero también que la educación sea mejor para los estudiantes porque son ellos los que van a poder crear los propios títulos, a base de escoger partes tendrán una formación más personalizada, con la existencia de títulos flexibles.

P. ¿O sea, que esto puede hacer que la educación sea más eficaz?

La Universidad va a tener que enfrentarse a nuevos retos. No hay un solo camino para formarse, por ejemplo, como informático, quizás puede haber un centenar de maneras distintas, y desde luego va a ser un sistema mucho más eficaz»

R. Desde luego, una educación mejor para los estudiantes, la Universidad va a tener que enfrentarse a estos retos. No hay un solo camino para formarse, por ejemplo, como informático, quizás puede haber un centenar de maneras distintas, y desde luego va a ser un sistema mucho más eficaz.

P. ¿Es la mayor utilidad de los MOOC como complemento una vez se tiene un título superior o integrados dentro de la carrera?

R. Me gustaría distinguir los MOOCS de los SPOC (Small privateonline curses). Tanto MIT, como Harvard o Standford estamos usando SPOCS para cambiar la forma de enseñar a los alumnos. En el MIT tenemos 50 en marcha actualmente. Con este sistema, la mayor parte del tiempo que los estudiantes pasan con el profesor están haciendo preguntas, trabajando en problemas y en soluciones. Esto lo separamos de los MOOC, que son una forma de ofrecer formación en todo el mundo.

P. ¿Qué pueden acceder los MOOCS por la educación en los países en desarrollo, donde una gran parte de la población tiene acceso a la tecnología como usuario, a móviles, tabletas, ordenadores…?

R. Son lugares en los que los MOOC tienen un gran potencial, solo acabamos de empezar. Ya hay 64 universidades de Estados Unidos que ofrecen estos cursos. La mayor concentración de estudiantes procede de EE UU, lo que no es sorprendente, pero la segunda es desde India. Los MOOC tienen, por tanto, la oportunidad de ayudar a los alumnos inteligentes de los países en desarrollo a tener una educación de calidad. Por eso, hay muchas fundaciones en todo el mundo trabajando en este sentido. Pero, en conclusión, en el MIT no vamos a cambiar nuestros cursos, no son fáciles y no todo el mundo que los empieza los acaba porque nuestro trabajo no es educar el mundo, y sería bonito, pero nuestro trabajo es transmitir que si alguien está interesado en formarse en ciencia y tecnología tenemos cursos exigentes, pero si tienes la capacidad y el deseo puede estudiarlos gratis con los MOOC.

P. ¿Es esto el principio de un nuevo tipo de aprendizaje con la tecnología en el centro de todo?

R. Las herramientas digitales, no solo los MOOCS, tienen el potencial de cambiar la forma en la que se enseña en las universidades, e incluso en los institutos de secundaria e incluso quizás en los colegios de primaria.

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Finlandia, el país modelo en la educación mundial, acaba con la escritura a mano

En el futuro sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que se han considerado desfasados, como la enseñanza del latín. ¿O no?

Es el fin. El sistema educativo finlandés ha decidido sustituir el aprendizaje de la escritura a mano caligráfica –no así la de imprenta– por clases de mecanografía en el teclado QWERTY a partir del curso 2016/2017. Una decisión que probablemente empezará a ser replicada en el resto del mundo, gracias a la buenísima reputación de la que goza el país escandinavo debido a sus resultados en los exámenes PISA.

No es la única medida que atenta con poner fin a los cuadernos Rubio. En Estados Unidos, los estándares de Núcleo Común (o Common Core standards), que han sido adaptados en gran parte del país, sólo exigen a los alumnos la legibilidad de sus textos hasta el Primer Grado, a los siete años. Desde ese curso, los esfuerzos docentes se centran en que los estudiantes tecleen lo más rápido posible, como ocurrirá en Finlandia. “Las habilidades de escritura rápida son una importante competencia nacional”, ha manifestado Minna Harmanen, del Consejo Nacional de Educación, que desarrolla el plan de estudios.

Aunque reconoce que se trata de una importante transformación social, esto facilitará la adquisición del lenguaje, puesto que el ordenador se encuentra más ligado a la vida cotidiana de los niños que un folio. ¿Quién escribe a mano hoy en día? Efectivamente, cada vez menos personas, y por eso ya hay muchos jóvenes que no son capaces ni siquiera de enviar una carta. Desde un punto de vista estrictamente utilitario, la lógica es aplastante: en el futuro cercano, ya sólo utilizaremos los dispositivos tecnológicos para comunicarnos, por lo que parece normal que la escritura a mano corra la misma suerte que otros conocimientos que últimamente se han considerado desfasados, sólo defendidos por nostálgicos, como la enseñanza del latín o el griego. ¿O no?

Integrados tecnológicos y apocalípticos de la vieja escuela

Como suele ocurrir cada vez que un adelanto tecnológico propicia un cambio en los programas educativos, las reacciones suelen dividirse entre apocalípticos e integrados, entre aquellos que lamentan que los tiempos cambien y los que celebran el “adaptarse o morir”. Entre estos últimos se encuentra, por ejemplo, el experto en nuevas tecnologías Enrique Dans, que en una entrada en su blog explicaba que escribir a mano es muy poco práctico y la firma, un método de autentificación poco seguro. Desde su punto de vista, la preservación de la escritura manual es poco más que una reivindicación romántica

Los jóvenes están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto escrito en un folio.

Hay buenas razones para defender el aprendizaje de la tipografía. De igual manera que tener una caligrafía adecuada y una mano rápida eran vitales para tomar notas en la universidad y hacernos entender, teclear rápido y sin errores será una cualidad igual de imprescindible. Además, las formas de gestionar la información han cambiado: la escritura ya no es tan lineal como en el pasado, y los jóvenes ya están acostumbrados a editar la información cambiando párrafos de orden o revisando varias veces lo escrito, cosas que no se podrían hacer en un texto no digital. Las notas se toman de forma más rápida en un teclado que con un bolígrafo y un folio.

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Con lo que no cuentan los integrados defensores de la tipografía es que las cartillas cumplen otras funciones más allá de enseñar a escribir a mano correctamente. Por ejemplo, el aprendizaje caligráfico implica que el niño ponga en marcha mentalmente la producción de los trazos a través de la direccionalidad –qué camino sigue el bolígrafo para trazar la letra– y la fragmentación –la separación de palabras en una oración escrita–, que favorecen la adquisición mental del lenguaje, así como el reconocimiento de los diversos monemas incluso en caso de que, a diferencia de lo que ocurre con la tipografía, estos no mantengan una forma constante.

De nuestra mano a nuestra mente

Si hay buenas razones para seguir defendiendo la escritura a mano, estas se encuentran en los estudios neurológicos y psicológicos de los procesos de aprendizaje que, durante los últimos años han puesto de manifiesto que el bolígrafo se lleva mejor con nuestro cerebro que el teclado. En ocasiones, se trata de una simple cuestión de lentitud, como ponía de manifiesto una investigación realizada por Karin H. James y Laura Engelhardt de la Universidad de Indiana. El experimento concluyó que el procesamiento de las letras en el cerebro se realizaba de forma más adecuada cuando estas se escribían a mano.

No se trata únicamente de que el ordenador pueda presentar otras distracciones más atractivas al alumno, como se ha criticado en muchas ocasiones, sino que el procesamiento de la información al que obliga la escritura manual y que se realiza de forma más precipitada en la tipográfica facilita la comprensión de lo que se escribe y la codificación en la memoria de la información recibida. Es lo que señaló otro estudio publicado en Psychological Science, que puso de manifiesto que los estudiantes que tomaban notas por ordenador obtenían peores resultados al responder preguntas conceptuales sobre lo que habían escrito, puesto que tendían a transcribir lo expresado por el profesor de forma literal, sin procesarlo.

Ambas investigaciones son complementadas desde un punto de vista neurológico por otra publicada en Developmental Neuropsychology, que explicó que la escritura en teclado, manual y cursiva activaban tres diferentes esquemas mentales en sus usuarios. Los niños que utilizaban un bolígrafo para escribir eran capaces de producir de forma mental lenguaje con una mayor velocidad y expresaban más ideas.

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No son las únicas demostraciones de la utilidad de la escritura manual: se ha comprobado que esta es un instrumento más eficaz a la hora de reducir los efectos de la dislexia, especialmente en lo que se refiere a la cursiva, que los ayuda en el proceso de descodificación del lenguaje. Buenas razones para no olvidarnos para siempre de los viejos lápices. Además, quién sabe cuándo llegará un apagón o esa temida tormenta solar que apague para siempre nuestros aparatos informáticos y nos devuelva a un mundo en el que la tinta era nuestra mejor forma de comunicarnos.

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Fuente: El Confidencial

http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2014-12-02/finlandia-el-pais-modelo-en-la-educacion-mundial-acaba-con-la-escritura-a-mano_513175/

Cristobal Cobo: «La colaboración es una meta en términos de aprendizaje y enseñanza»

«Tenemos que trabajar por un aprendizaje más colectivo». Con esta idea comenzó la ponencia del investigador del Instituto de Tecnología de la Universidad de Oxford, Cristóbal Cobo, que inauguró las XI Jornadas de Internacionales de Innovación Universitaria de la Universidad Europea.

Generar intercambio de experiencias en el área de la innovación educativa para promover el cambio es el objetivo de este encuentro anual que en su decimoprimera edición ha contado con la participación de 21 universidades y 200 docentes.

Águeda Benito, Rectora de la Universidad Europea, hizo hincapié en la necesidad de reflexionar sobre innovación en un foro centrado en la aplicación de la tecnología y del aprendizaje experiencial en la educación: «Tenemos que motivarnos para hacer mejor las cosas en una de las profesiones más gratificantes y relevantes que existen, la docencia.» Seguidamente, Pedro Lara, Vicerrector de Calidad e Innovación Académica de la Universidad Europea, fue el encargado de presentar a Cristóbal Cobo, referente en el estudio de la aplicación tecnológica en el aprendizaje.ccobo14

El investigador de la Universidad Oxford centró su ponencia en el concepto de colaboración, que definió como la «posibilidad de trabajar con otros uniendo esfuerzos intelectuales.» Una idea que, según él, cobra especial relevancia ya que «somos seres gregarios, que actuamos en conjunto, y esta necesidad de colaborar influye en nuestras conductas.» Bajo esta premisa, Cobo se refirió a la existencia de tres jerarquías de colaboración.

Un primer estrato, llamado networking, que conlleva menor riesgo y compromiso. La coordinación, un segundo nivel, en el que se identifica el beneficio común, que implica mayor colaboración. Y finalmente, un tercer grado, la cooperación, que conlleva actitud de compartir e intercambiar metas y beneficios y que, según el investigador, es el más complejo pero el que aporta mayores beneficios. «Necesitamos un cambio de enfoque en la educación, laboratorios de aprendizaje colaborativos basados en problemas reales que preparen mejor a los estudiantes para el mundo profesional que les espera. La red es el aprendizaje y la posibilidad de conectar es la posibilidad de generarlo», señaló.

Cristóbal Cobo reflexionó sobre cómo conseguir esta colaboración en el contexto educativo y apuntó que «debemos cooperar con aquellos que tienen prácticas diferentes. Aunque pueda suponer un fenómeno profundamente complejo, no debemos hablar más sino escuchar más fuerte.» El investigador finalizó su intervención con la exposición de los problemas, desafíos y aceleradores de la colaboración. La falta de metas conjuntas o el temor a perder la posesión del conocimiento son ejemplos de estos primeros, mientras que la preparación para el conflicto que surge de la colaboración y que lo enrique, figura entre los retos de este concepto. Por su parte, la recompensa, el feedback en la comunicación, la confianza, el consenso, las redes informales, los sujetos como agentes conectores y, en definitiva, el trabajo en red se posicionan como impulsores de la colaboración. «Si quieres cambiar rápido, ve solo. Si quieres llegar lejos, ve con otros» sentenció Cobo.

El investigador completó su participación en las XI Jornadas Internacionales de Innovación Universitaria con la impartición del taller Co-laboratorio: buenas prácticas para generar conocimiento socialmente distribuido y con su intervención, junto a profesores de otras universidades españolas, en el debate Docentes 360º; diferentes perfiles, un mismo rol.

Bajo el lema Educar para Transformar, este foro de reflexión fue clausurado con la entrega del XI Premio Universidad Europea a la Innovación Docente, un galardón que pretende estimular la innovación en el aula y reconocer la labor de los profesores preocupados por adaptar su docencia al contexto del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).

Fuente: ElEconomista

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Los riesgos de dejar de escribir a mano

Es asombrosa la facilidad con que los más pequeños se adaptan a la«era digital». Los más avispados, con apenas tres años son capaces ya de teclear su nombre en el móvil de sus padres y enviarlo, junto con un montón de iconos, por whatsapp, para regocijo de sus orgullosos progenitores. Y los propios planes educativos fomentan cada vez más el uso de las nuevas tecnologías, de modo que la tableta empieza a ser una herramienta tan habitual como lo había sido siempre el cuaderno.

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Aparentemente, se podría pensar que así aprenden antes a reconocer las letras y parece que las largas horas que invertíamos en caligrafía las generaciones anteriores estarían de más. La rapidez con que el ordenador se introduce en las aulas reduce el tiempo que los estudiantes han de esforzarse en escribir a mano. Pero, ¿tiene alguna repercusión en el rendimiento académico?

Neurocientíficos y psicopedagogos se lo plantean. Escribir a mano tiene sus ventajas frente al uso del teclado. Entre ellas, facilita un mejor conocimiento de la ortografía, una mayor fluidez de ideas a la hora de escribir redacciones, mejor capacidad de lectura y, además, potencia la memoria.

Los estudios de neuroimagen evidencian que el cerebro se activa más cuando se escribe que cuando se teclea. En el primer caso se crea una representación interna de las letras que involucra la integración de las áreas visuales y motoras del cerebro. Además, se activan áreas relacionadas con la ortografía, sonido y significado de las palabras. Esas áreas se solapan con otras fundamentales en la producción y comprensión del lenguaje, así como en la comprensión de la lectura, lo que podría explicar las habilidades que se potencian con la escritura.

Por el contrario, cuando los niños se limitan a teclear, simplemente están representando en su cerebro un mapa del teclado, según un estudio de la Universidad de Indiana publicado en «Frontiers in Psychology».

Mayor esfuerzo mental

Aprender a escribir a mano es un proceso más complejo que teclear unas letras y exige que el cerebro se esfuerce más. Hay que hacer una representación mental de las letras que se van a escribir, y eso supone un mayor esfuerzo mental que a larga es rentable, explica Juan Lupiáñez, director del grupo de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Granada. Los caracteres que los niños se esfuerzan en poner por escrito no son siempre iguales, como los de imprenta, y eso les ayuda también a generalizar y a internalizar los rasgos esenciales con los que se representa cada letra, independientemente de la destrezacon que se represente, añade. Ese aprendizaje tan profundo que propicia la escritura les ayuda después a reconocer mejor los signos que leen, con lo que la comprensión lectora también aumenta.

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Y las ventajas se extienden más allá de los primeros años. Tomar notas con el ordenador es menos efectivo para el aprendizaje que hacerlo a mano, según un estudio publicado este mes en la revista «Pychological Science». Quienes cogen sus apuntes a mano tienen un aprendizaje más profundo de los conceptos, mientras que los que teclean tienen un recuerdo más literal, pero menos memoria de los aspectos conceptuales importantes de la clase, apunta Lupiáñez, que lo ha comprobado con sus alumnos.

«Cuando escribes a mano no tomas nota de todo, porque no da tiempo. A cambio, haces muchos procesos de integrar y seleccionar lo más importante y vas elaborando el contenido», explica. Por el contrario, el teclado facilita escribir mucho más rápido, con lo que la tendencia es a tomar apuntes literales, sin procesar mucho la información. «A mano el proceso es más dinámico, porque colocas flechas y vas integrando la información que recoges, algo que con el ordenador es más difícil hacer», aclara Lupiáñez.

En cualquier caso, señala, lo importante es el uso que se haga del ordenador, que puede ser muy útil si se utiliza adecuadamente, porque evita memorizar datos que pueden buscarse en internet pero exige tener las ideas claras para saber cómo encontrarlos. «Lo importante no es escritura a mano frente a ordenador, sino que a mano procesamos la información de una forma mucho más activa que si usamos el teclado. Para que el cerebro aprenda tienes que retarlo, ponerle al límite de lo que sabe y lo que no. Y así es como va adquiriendo nuevos conocimientos de forma sólida», concluye.

El psicopedagogo Pablo Canosa también defiende la escritura a mano, puesto que, «es siempre preferible el proceso que active más áreas cerebrales, porque provoca mejores aprendizajes, más profundos y duraderos». «Al escribir a mano -explica-, los movimientos que tenemos que realizar dejan una huella motora en el cerebro que facilita el posterior reconocimiento de las letras y de las palabras. Es decir, que ayuda a un mejor aprendizaje de la lectura». Según Canosa, profesor en el Centro Universitario Villanueva de Madrid y subdirector de Docencia de Fomento de Centros de Enseñanza, «la representación de cada letra, de su grafía, se fija mucho mejor al escribir a mano que al hacerlo con el teclado».

Con la grafomotricidad, agrega, se desarrollan la discriminación auditiva y visual, la organización espacio-temporal, la correcta presión y prensión del instrumento de escritura y el dominio de la mano, entre otras habilidades.

Para saber: Un colegio donde los alumnos escriben sus libros de texto

P.Q./M.T. MADRID
En el colegio público Padre Coloma de Madrid no hay libros de texto. O, mejor dicho, los elaboran a mano los propios alumnos en sus cuadernos. Además de suponer un ahorro, ello obedece a la importancia que el centro da a la caligrafía. «Aprender a escribir no solo implica aprender las letras y los números, sino también habilidades como el control motor, la memoria y la capacidad de procesar pensamientos coherentes en un orden lógico», opina la directora, Carmen Pascual.
Al escribir a mano, señala, «se piensa más lo que se está diciendo». «La buena caligrafía refleja orden, y no solo en la escritura, sino orden para resolver los problemas de la vida», sostiene. Los libros actuales, especialmente en Educación Infantil y en los primeros cursos de Primaria, «que es cuando tienen que adquirir esta destreza, no promueven la escritura. Apenas escriben en ellos y ése es el motivo por el que los hemos suprimido y sustituido por la elaboración de sus propios libros», explica.
Pese a la tendencia general a arrinconar la escritura a mano en la educación, otras iniciativas tratan de impedir que se pierda la caligrafía. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, las pruebas de Lectura, Escritura y Aritmética (LEA) y la Prueba de Conocimientos y Destrezas Indispensables (Prueba CDI) incluye dictados en la parte escrita. Además, cada año se convoca un concurso de narración y poesía en el que es obligatorio escribir a mano los trabajos.

El absurdo e infundado mito del «nativo digital»

Llevo un cierto tiempo hablando sobre el daño que está provocando la falsa consideración de que los jóvenes, por el mero hecho de serlo, son “nativos digitales” capaces prácticamente de “hacer magia” con dispositivos o tener una predisposición para un uso más eficiente de la tecnología, y hoy precisamente me he encontrado con el capítulo 7 de It’s complicated, un libro escrito pordanah boyd  que llevo leyendo un cierto tiempo (a estas alturas del curso académico, mis ritmos de lectura sufren notablemente), que me está pareciendo fantásticamente bueno, y que refleja perfectamente mis sensaciones en ese sentido.

El libro, que tiene su origen en un estudio longitudinal de más de una década con entrevistas hechas por la autora a más de 150 adolescentes, ha alcanzado una posición elevadísima en los rankings de ventas de Amazon.com a pesar de que su autora ha puesto en su página una versión gratuita en pdf, refleja entre otras cosas una tesis que en ocasiones he intentado expresar en algunos artículos: el hecho de que los jóvenes actuales utilicen redes sociales y otras herramientas no tiene ninguna relación con que sean capaces de entenderlas o de extraer un provecho mínimamente razonable de su uso. El discurso de los “nativos digitales” y de “dar las cosas por sabidas”, de hecho, está perjudicando notablemente sus posibilidades de cara al futuro.

En España, este fenómeno es particularmente interesante: durante algunos años el uso ubicuo de una red social como Tuenti, que contaba con la especial característica de que “lo que sucedía en Tuenti se quedaba en Tuenti” debido a su carácter cerrado y no indexable, ha conllevado unos hábitos de uso particulares: el hecho de pasarse horas delante de la pantalla usando una red social como Tuenti no implica dominar ningún tipo de tecnología, y de hecho, es perfectamente normal ver ahora a jóvenes que se dedican a utilizar herramientas como Twitter, obviamente distintas en sus características, como si fuera un simple chat privado. Los jóvenes, por lo general y salvo excepciones, carecen de estrategias de uso de redes sociales mínimamente razonables: en una misma clase pueden convivir personas – por lo general, una minoría – con un nivel de conocimientos elevado, con una mayoría de personas que poseen los mismos sesgos, desconocimientos y errores que pueden tener personas que les superan en edad en varias décadas. Jóvenes incapaces de llevar a cabo una mínima validación crítica de la información a la que acceden, desconocedores de los criterios con que funciona un motor de búsqueda, o que no son capaces de reconocer esquemas de spam o de scam que resultan completamente obvios para cualquiera con unas cuantas horas de navegación.

No, el nacer en un mundo en el que están rodeados de pantallas y teclados a todas horas no los convierte en nada especial. Aprender a utilizar la tecnología de una manera adecuada requiere aprendizaje y entrenamiento, independientemente de la edad que tengas. En realidad, la idea de que los jóvenes eran “nativos digitales” ha llevado a muchos padres y educadores a considerar que no tenían que hacer nada para educarlos porque ya “venían educados de serie”, o incluso a creer erróneamente que no podían enseñarles nada, porque sabían menos que ellos. Lo que se ha conseguido, en muchos casos, es educarlos no como “nativos digitales”, sino como “huérfanos digitales”, carentes de modelos que imitar y de experiencias generadoras de criterio. Cuestiones como el uso de filtros parentales, en contra de cuyo uso me he cansado de hablar y escribir, han permitido que muchos padres “relajasen” su deber de formación y de tutela en una supuesta ciber-nanny que no hacía más que esconder lo malo debajo de una alfombra que desaparecía en cuanto sus hijos se ponían delante de otro ordenador diferente al suyo: los contenidos supuestamente “nocivos” sobre los que sus padres tendrían que haberles advertido aparecían de repente ante sus ojos como algo completamente nuevo, que pasaba a llamarles mucho más la atención.its-complicated-danah-boyd

Parafraseando “Blade Runner“, “he visto cosas que no creeríais”: jóvenes que creen que “eso de las redes sociales es todo postureo”, que afirman que “la red es mala porque sustituye a la vida real”, que piensan de forma simplista que “todas las redes sociales son iguales”, o que no saben diferenciar la barra de direcciones del navegador de la caja de búsqueda de Google. No, no estoy exagerando: lo he visto. He visto jóvenes más escépticos con respecto a la tecnología – no solo “más escépticos”, sino incluso “peor escépticos”, con menos fundamentos – que personas que les superaban varias décadas en edad.

El resultado es que el mercado de trabajo actual supone a los jóvenes unas características y habilidades que, en su gran mayoría, no poseen. La supuesta “generación mejor preparada de la historia” resulta estar integrada, salvo en el caso de una cierta “minoría ilustrada” más proactiva (que gracias a dios existe y me lleva a no perder completamente la fe en la raza humana), por una panda de ignorantes incapaces de gestionar razonablemente su presencia en un escenario en el que con total seguridad se va a desarrollar una parte muy significativa de su vida profesional. Para las empresas, el reto supone ser capaces de discernir si los candidatos que tienen delante saben de verdad aprovechar los recursos de la red, o son una panda ya no solo de iletrados, sino además con peor disposición a formarse en el tema que muchos de sus mayores, y que llevan smartphones en el bolsillo pero únicamente para utilizar el WhatsApp.

Si eres padre, ve planteándote que preparar a tus hijos para el futuro implica mucho más que rodearlos de dispositivos e inhibirte cuando llega el momento de educarlos en sus hábitos de uso. Si eres joven, piensa que la sociedad que te rodea ya está dándose cuenta de que ese supuesto mito del “nativo digital” era una falacia, y que te va a tocar ponerte las pilas para demostrar lo que realmente sabes hacer. No, por mucho que nos contasen en su momento, no se nace con las habilidades digitales puestas. Era mentira.

Fuente: http://www.enriquedans.com/2014/06/el-absurdo-e-infundado-mito-del-nativo-digital.html

Maestro21.org

Google presentó “Classroom”, una herramienta gratuita para educadores

Google presentó Classroom, una herramienta para ayudar a profesores y alumnos

El servicio permite a los maestros crear y organizar las tareas y comunicarse con sus clases.

En coincidencia con la conmemoración del Día del Maestro que se celebra en los EEUU, Google anunció la llegada del paquete de herramientas que permitirá a los docentes, en un único sitio, compartir documentos, hacer comentarios en los trabajos de los alumnos y hasta calificarlos.

Por las características técnicas de la plataforma, que aún está en etapa de pruebas, los docentes podrán interactuar con los estudiantes de forma directa o bien ofrecerles un código para que accedan por su cuenta.

Para obtener un acceso es necesario tener una cuenta en el servicio Google Apps for Education (también gratuito) y luego realizar una pedido de ingreso a la «presentación preliminar».

Recién en septiembre el servicio se abrirá para todo público.

«Classroom se basa en el principio de que las herramientas educativas deben ser simples y fáciles de usar. Está diseñado para dar a los maestros más tiempo para enseñar y a los estudiantes más tiempo para aprender», explicó Zach Yeskel, a cargo del proyecto.

El servicio consiste en la combinación de otros productos ya existentes de Google (como Drive o Gmail) para crear un espacio adecuado para profesores y alumnos.

Según se informó, la plataforma no contiene publicidad y «los datos de los estudiantes nunca se usarán con fines publicitarios».

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El servicio permite a los maestros crear y organizar las tareas y comunicarse con sus clases

 En coincidencia con la conmemoración del Día del Maestro que se celebra en los EEUU,Google anunció la llegada del paquete de herramientas que permitirá a los docentes, en un único sitio, compartir documentos, hacer comentarios en los trabajos de los alumnos y hasta calificarlos.

Por las características técnicas de la plataforma, que aún está en etapa de pruebas, los docentes podrán interactuar con los estudiantes de forma directa o bien ofrecerles un código para que accedan por su cuenta.

Para obtener un acceso es necesario tener una cuenta en el servicio Google Apps for Education (también gratuito) y luego realizar una pedido de ingreso a la «presentación preliminar».

Recién en septiembre el servicio se abrirá para todo público.

«Classroom se basa en el principio de que las herramientas educativas deben ser simples y fáciles de usar. Está diseñado para dar a los maestros más tiempo para enseñar y a los estudiantes más tiempo para aprender», explicó Zach Yeskel, a cargo del proyecto.

El servicio consiste en la combinación de otros productos ya existentes de Google (como Drive o Gmail) para crear un espacio adecuado para profesores y alumnos.

Según se informó, la plataforma no contiene publicidad y «los datos de los estudiantes nunca se usarán con fines publicitarios».

Con Classroom, los maestros podrán:
-Crear y recopilar las tareas: Classroom integra Google Docs, Drive y Gmail para ayudar a los maestros a crear y recopilar las tareas sin necesidad de utilizar papel. Ellos pueden ver rápidamente quién completó el trabajo y quién no y proporcionar retroalimentación directa en tiempo real a cada uno de los estudiantes.

-Mejorar la comunicación en clase: los profesores pueden hacer anuncios, preguntas y comentarios a los estudiantes en tiempo real, mejorando la comunicación dentro y fuera del aula.

-Mantenerse organizados: Classroom crea automáticamente carpetas de Drive para cada tarea y para cada estudiante. Los estudiantes pueden ver con facilidad los trabajos que tienen pendientes en su página de tareas.

Fuente: http://www.xarxatic.com/reflexiones-sobre-google-classroom/

Internet no es la nube (así comienza la clase)

La nube es una de las metáforas más populares cuando se habla de Internet. Pero ocurre que la nube es una denominación del estilo «la gran red de redes». ¿Eso es Internet? Si, y suena bien, pero dice poco. En este post exploramos la posibilidad de comenzar una clase pensando en qué es Internet pero desde una óptica más concreta, desde la Internet real, palpable, la Internet de cables submarinos, tubos y centros de datos.

Internet no es la nube. Dicho así tal vez suena antipático y hasta un poco socarrón, pero vamos a explicar qué queremos decir y por qué nos parece que así puede comenzar una clase. 

La nube es una de las metáforas más populares cuando se habla de «Internet» en general. Hace varios años escuché en una charla que estaba vetusto decir «lo puse en Internet» o lo subí a «Internet», y había que decir «lo puse en la nube», o lo subí «a la nube». Y hace varios años ya también, yo mismo me he descubierto diciendo mucho sobre la nube, encontrando más y más aristas de la metáfora, enseñando y escribiendo sobre la nube. No obstante la idea de nube en Español es heredada del Inglés (de los norteamericanos principalmente) que hablan hace años del cloud computing.1384202246491_nube_internet

Por otra parte, vemos una enorme cantidad de servicios cloud que nos rodean, acechan y seducen con la promesa de tener todo siempre allí disponible, en cualquier pantalla conectada.

La nube pasó a ser en el imaginario colectivo global (de los que accedemos a la Red) casi un sinónimo de ubicuidad; y esto es muy interesante -o al menos curioso- porque ese atributo, histórica y simbólicamente siempre fue atribuible sólo a Dios; y ahora se le asigna también a la nube = Internet. Entre medio no hubo personas, ni otras tecnologías, del Señor que está en todas partes y por tanto todo lo ve, a La Red, sin escalas, y sin chistar. Siempre me llamó la atención.

Fuera de ese «detalle» podemos percibir que hablar de la nube es en muchos casos suponer ubicuidad. Hasta el mismísimo Sugata Mitra, hace unos años nos sorprendió con la Nube de Abuelas, como parte de su metodología e investigación, alimentando la idea -en el caso de la Educación particularmente- de que la nube está ahí siempre disponible, es buena y nos ayuda siempre.

Las metáforas de la nube nos invadieron, pero lo cierto es que Internet no es una nube. Y así puede comenzar una clase, porque como dijo De Bono una de las fuentes de la creatividad es el Pensamiento Lateral.

Si no es la nube, ¿qué es Internet?

Hace un año tuve la suerte de conseguir en papel el libro TUBOS de Andrew Blum, y desde la primera página estuve pensando en este post, en esto que traigo para compartir aquí. Para los que ya lo leyeron a Blum, siguen a @ajblum, o leen algunas de sus publicaciones, tal vez todo lo que sigue les sea familiar. Pero si no es así, o si están con la intriga de saber por qué Internet no es la nube y cuáles podrían ser puntos para lanzar una clase, aquí van algunos datos interesantes.

tubos

Blum se pasó dos años de su vida recorriendo literalmente el mundo, en búsqueda de la geografía física de Internet, y recorrió los principales centros mundiales de datos (donde duermen los datos), las cajas principales que conecta los nodos más importantes de la red de redes, y sobre todo los tubos por donde corren los datos… que es nada más y nada menos que eso que hace que Internet sea algo tan inabarcable, complejo y no explicable de manera tan simple pero -paradójicamente- también sea cada vez más naturalizado por los usuarios de todo el mundo. Él mismo compara a Internet con el oxígeno, las personas se acostumbran de pequeñas a utilizarlo y no se preguntan de dónde viene.

Cuando estamos mirando una página web, dándole clic a un pulgar en facebook o tuiteando con amigos, rara vez somos conscientes de todo lo que está pasando en Internet en ese momento, y rara vez todo eso complejo que va por detrás y que ocurre permanentemente tiene algún lugar-momento-sentidopedagógico. Importan las aplicaciones, se discute sobre la privacidad, la movilidad, pero muy pocas veces vemos ideas para enseñar qué es realmente Internet, adónde está, por qué es como es, adónde están los cables, adónde están las cajas y los tubos principales por donde corren los datos y en qué lugares se «materializa» Internet.

Cuenta Blum que según la empresa TeleGeography, la ruta internacional de Internet más transitada es la que existe entre Nueva York y Londres, como si las ciudades fueran los dos extremos del tubo de luz más brillante de Internet. Para la red (…) Londres es bisagra entre este y oeste, el lugar en que las redes que atraviesan el Atlántico se conectan a las que se extienden desde Europa, África e India. un bit que vaya desde Bombay hasta Chicago pasará primero por Londres y después por Nueva York, lo mismo que uno que vaya desde Madrid hasta Sao Paulo, u otro que vaya desde Lagos hasta Dallas. (Tubos, Pág. 134 a 135).

  • Los cables submarinos son los tótems de nuestras conexiones físicas. 
  • Si internet es un fenómeno global, es porque existen cables bajo los océanos; son el medio fundamental de la aldea global.

Y si de imaginar Internet se trata, entonces los cables submarinos «siempre me sorprendían en los lugares más portentosos y mágicos» dice el autor. «Y el asombro aumentaba cuando me percataba de que sus caminos eran, a menudo, muy antiguos. Con pocas extensiones, los cables submarinos tocan tierra en lugares clásicos -o cerca de ellos- como Lisboa, Marsella, Hong Kong, Singapur, Nueva York, Alejandría, Bombay, Chipre o Mombasa. Cotidianamente podría parecer que Internet ha modificado nuestro sentido del mundo; pero los cables submarinos demostraban hasta qué punto la nueva geografía se había trazado enteramente sobre los perfiles de la antigua. (Tubos, Pág. 143).

  • La tecnología de la fibra óptica es fantásticamente compleja, y depende de materiales y tecnologías informáticas de última generación. Sin embargo, el principio básico de los cables es de una simplicidad asombrosa: las luces entran en una orilla del mar y salen por la otra.
  • Los cables submarinos son contenedores directos de luz, como un túnel subterráneo lo es para los trenes. 

Blum en TUBOS relata que intentó visitar un centro de datos de Google pero no pudo, y critica bastante en el libro a la empresa desconfiando de su transparencia con respecto al cuidado de los datos y su Leitmotiv«Don´t be evil«. Pero ocurre que a los pocos meses de que se editara el libro, Google mismo publicó varias fotos, donde podemos ver -o desde donde nos podemos hacer una idea de lo que son- esos lugares donde se almacenan los datos. También podemos buscar y ver algunos data centers de Facebook oMicrosoft por poner otros ejemplos de empresas conocidas mundialmente.

Si tuviéramos la posibilidad, un buen proyecto podría ser -así como lo hizo Blum- seguirle el rastro a nuestros cables/tubos y llegar a los principales data centers de nuestro lugar, de nuestro país. Seguramente aprenderíamos mucho, tanto alumnos como docentes.

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Datos

El tubo de telecomunicaciones más largo del mundo se llama SAT-3. Une Portugal con Sudáfrica. Va desde Lisboa a Ciudad del Cabo, por debajo del agua, bordeando toda la costa oeste del continente africano y parando en Dakar, Accra, Lagos y otras ciudades (rescatan en Yorokobu).

El almacén de datos para la región de América Latina, por ejemplo, se encuentra en Miami, con excepción de Brasil, que cuenta con un cable que lo conecta directamente a Portugal. Es así que  cuando alguien desde Latinoamérica envía un correo al continente europeo, la información primero llegará a Miami antes de cruzar el Atlántico y después a Londres o Ámsterdam antes de su destino final. Enfatizan enLibrosintinta)

Y si una clase puede comenzar afirmando que Internet no es la nube, estos son algunos materiales que puede ayudar a viajar por la Internet de los cables submarinos, de las redes reales:

Otras puertas interesantes son los mapas de cables del mundo

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Más sobre la Internet que no es simplemente nube

  • (España) Viaje al centro de internet: de tu ordenador a la red global. En lainformacion.com
  • Imágenes desde dentro de un centro de datos de Google. En Fubiz.net
  • El mapa mundial de las conexiones en Facebook. En Mashable

Fuente imagen nube, en Flickr.

Maestro21.org