¿Pasado o futuro?, entre Enciclomedia y HDT

Por Emilio Zebadúa 

¿Cuándo entró la educación de México al siglo XXI? Podemos diferir sobre el evento y la fecha especifica que marca un punto de inflexión. Puede ser desde 1992 hasta el 2007 y  la firma de la Alianza por la Ca
lidad Educativa, o  incluso, todavía está en un futuro indefinido, pero en el ciclo escolar 2011-2012, por primera en el país, quedaron aprobados los desempeños de los alumnos de los niveles de primaria y secundaria en habilidades digitales.

En el análisis el programa Habilidades Digitales para Todos (HDT),

 impulsado por la  Secretaría de Educación Pública (SEP) a través la Subsecretaria de Educación Básica, se convierte en una norma pedagógica obligatoria –con validez nacional e internacional- para todo la República. Se trata, desde esa perspectiva, de una iniciativa  para transformar la educación acorde a las exigencias, retos y oportunidades que implica el siglo XXI.

Hay varios elementos para reflexionar en ello: la certificación docente en HDT representa uno de los medios principales para la consolidación de esta estrategia. En gran medida porque corresponde a un  programa que integra herramientas, servicios y capacitación a las aulas y escuelas de educación básica públicas y el uso efectivo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

La Subsecretaria de Educación Básica estima que cerca de 24 estados de la República ha avanzado en la construcción de las redes digitales  multipropósito (maestros formados y certificados, portales interactivos, software estructurados, planes de clase, componentes tecnológicos diversos, interacción y conectividad a enlaces de alto desempeño) de la educación básica que cubrirán en promedio 47 por ciento de los  planteles escolares. Y en el 80 por ciento de las secundarias en territorio nacional habrá, por lo menos, un aula telemática por plantel.

INNOVACION TECNOLÓGICA

La experiencia, sustentada en estudios e investigaciones realizados por organismos multilaterales como la ONU, establece que la carencia de una política de tecnologías de la información y la comunicación en la escuela pública, acentúa la desigualdad y equidad entre los países y las personas. La tecnología, de esa manera, se inserta en la escuela y hace necesario convertir al docente en un facilitador de este proceso, asumiendo el papel de mediador  que interactúa con sus alumnos. Sigue leyendo